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En una jornada histórica y de máxima tensión política, la Cámara Alta paraguaya, resolvió destituir al presidente Santiago Peña, por unanimidad, mediante juicio político, por presunto mal desempeño en sus funciones.

La decisión desató festejos entre numerosos manifestantes que aguardaban frente al Congreso y que venían reclamando la salida del mandatario.

Tras la destitución, se activa el mecanismo de sucesión presidencial y el vicepresidente Pedro Alliana es convocado para asumir la presidencia de la República en las próximas horas.

Sin embargo, la decisión no genera consenso en las calles. Numerosos manifestantes rechazan que Alliana quede al frente del Ejecutivo y lo consideran también responsable de la crisis política e institucional que atraviesa el país.

De esta manera, Paraguay vive un escenario de sentimientos encontrados: por un lado, celebraciones por la salida de Peña y, por otro, fuertes cuestionamientos a quien está llamado a sucederlo.

La caída de un presidente no parece cerrar la crisis. La sucesión abre un nuevo capítulo de incertidumbre política, mientras la ciudadanía sigue movilizada y exige cambios que vayan más allá de un simple relevo de autoridades.

-Profunda crisis institucional

En medio del escándalo financiero de Ueno Bank y las investigaciones por presuntas irregularidades en el manejo de fondos públicos, se informa sobre órdenes de detención contra el expresidente de la República, Santiago Peña y el expresidente del Banco Central del Paraguay (BCP), Carlos Carvallo.

La posibilidad de que el vicepresidente Pedro Alliana asuma la primera magistratura de la Nación, no encuentra consenso en las calles. La vicepresidencia, queda en manos de Antonio Barrios.

En el microcentro de Asunción, numerosos manifestantes, en su mayoría jóvenes, continúan movilizados y mantienen su postura de rechazo a dicha asunción. Los ciudadanos permanecen en las inmediaciones del centro capitalino, reclamando cambios y respuestas ante la crisis que atraviesa el país.

El escenario es de profunda incertidumbre: por un lado, las investigaciones judiciales avanzan sobre figuras de alto nivel político; por otro, la ciudadanía sigue movilizada y cuestiona quién debe conducir el país en medio de esta situación.

-Encrucijada histórica

La crisis de Ueno Bank ya trascendió el ámbito financiero y se convirtió en una grave crisis de gobernabilidad, con consecuencias judiciales, políticas e institucionales cuyo desenlace todavía está abierto.

La atención del país está puesta en las próximas decisiones de la Justicia, el Congreso Nacional y las Fuerzas de seguridad, mientras Asunción continúa siendo escenario de movilizaciones ciudadanas.