El programa económico pergeñado por Javier Milei y Luis Caputo, exhibe claramente sus falencias, carencias, ganadores y perdedores. Entre estos últimos se encuentran las economías regionales. Nuevamente, el caso de la yerba mate funciona como síntesis.
Por Aníbal Blasco

En reiteradas ocasiones la plana mayor de La Libertad Avanza señaló como modelos económicos a Paraguay y Perú. El caso incaico es conocido como el del 80/20, un alto porcentaje de pobres y una élite que vive entre medianamente y muy bien. A la explotación de minerales característica del Perú, el modelo argentino de los hermanos Milei sumaría los hidrocarburos y el agro pampeano, sectores proveedores de divisas, pero de escasa generación de puestos de trabajo.
Entre los perdedores del modelo se encuentran: los asalariados con ingresos fijos, la infraestructura nacional (debido a la eliminación de la obra pública), la industria del país, los jubilados, el sistema de ciencia y tecnología soberano, las universidades públicas y las economías regionales, entre otros.


El dogma económico que profesan Milei, Caputo y cía. les impide finalizar el ciclo depresivo de la economía nacional. La mentada “motosierra” significa un fuerte ajuste del gasto público del Estado nacional, ajuste que funciona como impulsor del superávit fiscal -más allá que esto no sea del todo cierto, pero eso es material para otro artículo.
Esta manera de equilibrar las cuentas genera tres problemas adicionales: el Estado gasta menos, por lo tanto, caen los ingresos ciudadanos, la infraestructura se deteriora, la actividad económica se resiente y disminuye la recaudación tributaria. Con estos números sobre la mesa el equipo económico persiste en seguir ajustando para mantener el déficit cero y así al infinito.

-A diferencia de la economía hogareña, el Estado primero gasta y luego recauda.
Finalmente, hay que mencionar otro efecto devastador en la economía familiar de la “motosierra”: el brutal e inédito endeudamiento de los argentinos; préstamos bancarios, a través de billeteras virtuales o canales informales, así como tarjetas de crédito al rojo vivo.

-El caso de la yerba como síntesis del modelo
La desesperación de los productores yerbateros ante un escenario que es un revival de lo sucedido en los ’90, se apreció en el diálogo de algunos de ellos con el gobernador Hugo Passalacqua. El sector yerbatero no es una economía regional más, estructura económicamente a la Provincia, pero también es parte importante de la cultura y la identidad de los misioneros. Y cuando un sector como el de la yerba mate colapsa de esa manera, no se trata de un episodio aislado o un dato coyuntural, “funge como sintetizador de un modelo económico al que le sobra mucha gente”.
El rumbo se mantendrá incólume manifestó el presidente en reiteradas ocasiones, mientras que Caputo empieza a enojarse con la realidad, según su óptica lo realizado es correcto, pero el riesgo país, por ejemplo, no cede debido a la existencia de elecciones que podrían poner fin al experimento libertario. El problema es la democracia.

Quien está fascinado con la situación yerbatera es Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación, siempre que puede lo menciona como caso de éxito. Claro que desde Misiones al caso de éxito se le ven las costuras: “la rentabilidad quedó prácticamente extinguida, la actividad cayó y se propicia la concentración, el consumo se deteriora y se vende menos en el mercado minorista”.
En este caso particular también se verifican ganadores y perdedores de manera muy marcada: un puñado de grandes empresas salen victoriosas de la desregulación, mientras que todos los eslabones siguientes de la cadena de la yerba mate son los derrotados, familias, colonos, pequeños productores, pueblos, el gobierno provincial dado que recauda menos y afronta más compromisos financiando políticas que antes contaban con el respaldo nacional.

Los aspectos macroeconómicos, los esquemas cambiarios, tributarios, aperturistas y desregulatorios los decide el Estado nacional. Lo que sí puede hacer una provincia, Misiones en este caso, es controlar los daños, preservar instrumentos propios y elaborar herramientas creativas con el escaso margen con que cuenta. En el mismo sentido debe decirse que también puede bregar por el cumplimiento de la autonomía provincial.
Este último aspecto es el que se encuentra en pugna en sede judicial, el gobernador acompaña las acciones judiciales para restituir las facultades al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), como la fijación de un precio de referencia para la hoja verde.

Además, continúan los programas de incentivo al consumo: los “Ahora” son la razón por la que miles de comercios siguen en pie. Otra política autónoma es la ejecución de obras de infraestructura, vitales para la Provincia, como: la continuidad de los planes de viviendas, y, la búsqueda de mayor eficiencia logística mediante la licitación del Puerto de Posadas.
Las políticas descriptas forman parte de una estrategia de reducción de daños de la crisis y de sostenimiento de la actividad, donde el mercado no brinda soluciones. Resaltamos el hecho de amortiguar los impactos de la crisis y permitir que miles de comercios misioneros no vayan a la quiebra, porque eso es lo que puede hacer una provincia, no puede solucionar ni modificar el rumbo que tomó Nación.

Dicho camino, señalan los libertarios, proveerá puestos de trabajo por si mismo, donde cierra una empresa el trabajador que pierde su empleo conseguirá otro mejor en nuevos sectores que se desarrollarán -aunque por el momento hay una saturación de trabajadores de plataformas en condiciones peores que las de su anterior empleo-. También, afirman desde LLA, que el consumo no cayó, sino que cambiaron los hábitos y la población se vuelca a la compra de casas o vehículos.
Aunque el debate teórico puede ser enriquecedor, las consecuencias prácticas se aprecian en el territorio, lejos de los esquemas libertarios, la Provincia experimenta también una caída de ingresos por distintas vías y en simultáneo se aprecian las consecuencias cotidianas del modelo: productores con la rentabilidad erosionada, comercios con escasas ventas, familias ahogadas financieramente y municipios que sufren fuertemente el ajuste sin fin y buscan alivio en obras básicas por parte del gobierno provincial.

-Números
Párrafos atrás mencionábamos la destrucción planificada de la industria nacional, en febrero la actividad sectorial sufrió una nueva caída interanual y una baja mensual desestacionalizada, según la UIA, que además advirtió que el sector sigue estancado y todavía se ubica claramente por debajo de los niveles de 2022 y 2023. A la vez, la recaudación tributaria de marzo volvió a resentirse en términos reales, con signos de debilidad en componentes ligados al nivel de actividad y al comercio exterior.
Con una inflación que sube consecutivamente durante los últimos 8 meses, el escenario es complejo: ajuste, recesión y estancamiento.

-Asfixia a las provincias
Prácticamente todas las jurisdicciones atraviesan problemas para sostener su caja corriente, en ese contexto se inscriben los adelantos de Coparticipación Nacional que brindará Nación. La situación es sumamente frágil para que el gobierno nacional haya tenido que tomar esa decisión, se pone en juego la paz social.
“Misiones, por su parte, no adhirió a esa metodología, sino que exigió un pago a cuenta de deudas históricas que tiene la Nación con la Provincia”. Claro que es una solución temporal, pero evidencia uno de los aspectos del modelo, el traslado a las provincias de mayores responsabilidades, pero con menores recursos. Las provincias deben seguir pagando salarios, brindando servicios públicos, salud, educación, seguridad e infraestructura.
-Más que una discusión partidaria
Las diferencias de gestión, de diseño y ejecución de políticas públicas, en materia regulatoria o de ajuste perpetuo del gasto, exhibe más que discusiones partidarias o electorales entre libertarios y renovadores. Es ideológica, estos últimos consideran que se gobierna desde el territorio y con la población, cuyos objetivos son el sostenimiento de la armonía, la paz y la cohesión social, el entramado económico.
No hay dudas que es una visión de gobierno que tiene dificultades y desafíos, pero asume que no se puede gobernar una comunidad desde una planilla de Excel, que las decisiones de gobierno tienen impacto concreto en la vida cotidiana de los ciudadanos.

-El dilema moral
Con la economía detonada, el gobierno nacional pretendió erigirse en faro moral, pero el plan no tuvo éxito: terminó gobernando con los Menem, Patricia Bullrich, Sturzenegger y Caputo.
Esta semana se conoció que una serie de funcionarios y legisladores libertarios, consiguieron créditos hipotecarios sin cumplir los requisitos que se le exigirían a cualquier hijo de vecino. A esta irregularidad, se suman: la estafa de $LIBRA que involucra a Milei, las coimas de la Agencia Nacional de Discapacidad -el famoso 3% de Karina- y el affaire Adorni: el jefe de Gabinete viajó por el mundo si poder justificarlo, multiplicó sus propiedades y utilizó a la Televisión Pública como una caja personal.
El humor social oscila entre la furia, la desesperación, la frustración y la apatía. En ese contexto, la tarea provincial consta de dos ítems: afrontar una coyuntura económica adversa proponiendo alivios y evitar la parálisis; y no caer en la autocelebración considerando que todo lo que se decida aquí soluciona problemas mayores.
Una de las enseñanzas que deja este tiempo político, es que los dogmas de todo tipo deben ser abandonados. Hay que escuchar y gobernar desde el territorio, corrigiendo y proponiendo políticas novedosas que permita transitar una crisis que ostenta múltiples aristas, una más grave que la anterior.
