El ministerio del Agro y la Producción puso en marcha una nueva etapa del programa de diversificación de zonas tabacaleras, con infraestructura, capacitación, asistencia técnica y material vegetal desarrollado por Biofábrica Misiones.

La diversificación productiva empieza a tomar nuevas formas en las chacras misioneras. Un total de 20 familias tabacaleras de siete municipios comenzaron a incorporar la floricultura como una nueva alternativa productiva, a partir de una estrategia que combina infraestructura, tecnología, capacitación y acompañamiento técnico durante todo el ciclo de producción.
La iniciativa es impulsada por la cartera agraria provincial, a través de la subsecretaría de Desarrollo y Producción Vegetal, en el marco del Programa de Incorporación de Tecnologías Frutihortícolas para la Diversificación Productiva de Zonas Tabacaleras y, cuenta con financiamiento del Fondo Especial del Tabaco (FET). En esta etapa, el plan contempla la incorporación de flores de corte y plantas ornamentales como alternativas para las familias productoras.

Los beneficiarios pertenecen a: Colonia Wanda, Dos de Mayo, San Vicente, Pozo Azul, San Pedro, L. N. Alem, Puerto Libertad y Colonia Aurora. En esta primera instancia, realizada en el Centro de Producción y Validación de Tecnologías Hortícolas de San Vicente, recibieron materiales para la instalación de los invernaderos, como plástico para techo y paredes, mulch y media sombra, además de capacitación para el montaje de las estructuras y el manejo inicial de los cultivos.
De acuerdo al titular del Ministerio del Agro, Facundo López Sartori, “la propuesta no se limita a la infraestructura”. Explicó que, una vez instalados los invernaderos, los productores accederán a plantines de crisantemos provistos por Biofábrica Misiones, incorporando material vegetal producido mediante tecnología de cultivo de tejidos, con las ventajas asociadas a la sanidad, uniformidad y calidad genética de los plantines.

Este componente tecnológico forma parte de una línea de trabajo más amplia que Biofábrica Misiones viene desarrollando junto al sector florícola provincial, con la producción y validación de especies ornamentales como crisantemos, gerberas y gipsófilas.
En el caso de las gerberas, la institución lleva adelante ensayos en distintos puntos de la provincia para evaluar la adaptación de nuevas variedades y generar información técnica que permita ampliar posteriormente su incorporación al circuito productivo.

-Una estrategia que conecta tecnología, producción y mercado
La iniciativa articula además el trabajo de la cartera agraria, la empresa biotecnológica, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y la cooperativa florícola Misioflor, integrando capacidades de asistencia técnica, investigación, producción de material vegetal y vinculación con el mercado.
En este esquema, el INTA aporta al proceso de capacitación y acompañamiento técnico para el manejo de los cultivos, mientras que Misioflor vincula esta nueva incorporación de productores con el entramado florícola existente en la provincia y con las estrategias de comercialización.
La articulación busca que la incorporación de una nueva actividad no quede reducida a una entrega inicial, sino que se sostenga durante el proceso productivo y permita a las familias adquirir conocimientos, mejorar la calidad de sus productos y avanzar hacia mercados con mayor potencial.

En este sentido, la directora de Floricultura, Mayra Rolhaiser, remarcó que “la oportunidad comercial es concreta. Actualmente, la producción local de flores de corte no alcanza a cubrir toda la demanda del mercado misionero, mientras que las plantas ornamentales cuentan con posibilidades de comercialización hacia centros de consumo de otras provincias, como Buenos Aires, Rosario y Córdoba”.
Analia Mango, directora general de Frutihorticultura, agregó que “a esto se suma una característica que vuelve especialmente atractiva a la floricultura para las chacras familiares: puede desarrollarse en superficies relativamente pequeñas y generar diferentes momentos de ingreso durante el año”. En flores de corte, los primeros resultados productivos pueden aparecer aproximadamente entre los tres y cuatro meses, mientras que las plantas ornamentales requieren ciclos más prolongados.
Una de las productoras que se incorporó al programa destacó justamente la importancia de sumar nuevas actividades a la producción familiar: “en la chacra siempre tenés que diversificar. Es un apoyo que recibimos para reincorporar el trabajo que hacemos nosotros, porque hace muchos años estamos laburando en la chacra. Siempre está bueno tener algo para seguir diversificando la producción”.
Desde San Pedro, otra productora valoró la posibilidad de volver a trabajar con flores y convertir esa experiencia en una nueva alternativa comercial: “ya tengo un poco de experiencia en el tema de las flores, pero en este caso voy a hacer flores de corte. Esto es parte de nuestro propio esfuerzo, ya que viene del fondo del FET, y vuelve a nosotros de una manera productiva”.

-De la diversificación a una chacra con más oportunidades
La floricultura constituye una de las dos grandes líneas de trabajo que viene impulsando el gobierno de Misiones para la diversificación de las zonas tabacaleras, junto con la incorporación de alternativas frutihortícolas.
Según destacó Luciana Imbrogno, subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal “de manera complementaria, el Programa de Incorporación de Tecnologías Frutihortícolas para la Diversificación Productiva de Zonas Tabacaleras contempla nuevas líneas para la producción de pimiento bajo cubierta, maracuyá, banano y tomate, que en conjunto permitirán alcanzar a más de 200 productores de distintas regiones de Misiones”.

En el caso de la floricultura, el desafío es doble: abastecer con producción misionera una demanda que hoy no está completamente cubierta y, al mismo tiempo, generar las condiciones para que las plantas ornamentales producidas en las chacras puedan llegar a mercados de otras provincias.
Así, la diversificación deja de ser solamente la incorporación de un nuevo cultivo. Es una estrategia para que la chacra tenga más alternativas, más tecnología y más posibilidades de generar ingresos durante todo el año. Y en Misiones, esa nueva oportunidad empieza a florecer.


