La delegación emprendió el regreso desde Nueva York este lunes por la madrugada y llega a la tarde a Buenos Aires, pero no lo hace el plantel completo.

La derrota final del Mundial 2026 marcó el cierre de la estadía de la Selección Argentina en Estados Unidos. Pasadas algunas horas del encuentro frente a España, el plantel dejó Nueva York para emprender el regreso al país en un vuelo chárter. Sin embargo, no todos los futbolistas arriban en el avión; algunos irán directamente adónde residen y se desempeñan laboralmente o a disfrutar unos días libres.

En un  comunicado publicado por la AFA se informa: «Algunos futbolistas del plantel partirán directamente desde los Estados Unidos hacia distintos destinos para reincorporarse a sus clubes o iniciar su período de descanso. En tanto, una parte de la delegación, integrada por jugadores, cuerpo técnico y miembros del staff, regresa a la Argentina mañana, con arribo previsto alrededor de las 17» (refiere al lunes 20).

Aunque no dieron detalles de quiénes son los que viajarán en el avión, lo lógico es que dos figuras de este equipo como Lionel Messi y Rodrigo De Paul se queden en Estados Unidos, país en el que viven, mientras que los que retornarían al país principalmente son los que se desempeñan en el fútbol argentino.

Por lo tanto, esto indica que no habrá caravana ni celebración alguna. «Cada futbolista sintió ese apoyo dentro de la cancha y cada integrante de la delegación tuvo el orgullo de representar a un pueblo que nunca dejó de creer y de acompañar. El resultado final no alcanzó para cumplir el sueño del bicampeonato, pero sí reafirmó un vínculo que trasciende cualquier resultado», agradeció la máxima entidad del fútbol argentino en el comunicado.

“La Asociación del Fútbol Argentino, en nombre de los jugadores, el cuerpo técnico, la dirigencia y todo el staff de la Selección Argentina, quiere expresar su más profundo agradecimiento a cada argentino que acompañó al equipo durante la Copa del Mundo 2026. En cada estadio, en cada ciudad y desde cada rincón del país, el aliento fue una fuerza permanente que impulsó al seleccionado a llegar nuevamente hasta la final.

El cariño recibido durante todo el camino, las banderas, los mensajes, las caravanas, los abrazos y el respaldo incondicional demostraron, una vez más, que la Selección es patrimonio de todos los argentinos. Cada futbolista sintió ese apoyo dentro de la cancha y cada integrante de la delegación tuvo el orgullo de representar a un pueblo que nunca dejó de creer y de acompañar. El resultado final no alcanzó para cumplir el sueño del bicampeonato, pero sí reafirmó un vínculo que trasciende cualquier resultado.

Gracias por estar siempre, en las alegrías y también en los momentos difíciles. Porque la camiseta la defendemos entre todos, y el orgullo de representar a la Argentina seguirá siendo el motor para afrontar los desafíos que vendrán”.

 

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