La inflación volvió a acelerarse en julio, superando la barrera “psicológica” del 2%. El índice de precios al consumidor (IPC) se ubicó en 2,1%, con una suba de 0,2 puntos porcentuales (p.p.), según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Los incrementos más importantes estuvieron relacionados con las vacaciones de invierno, mientras que el único rubro que cayó fue prendas de vestir (-1,3%) por la liquidación de temporada.

El IPC acumuló una suba de 19,3% en los primeros siete meses de 2026, mientras que en el último año se aceleró al 33,8%.
Entre los componentes con mayores aumentos se destaca que la Núcleo pasó del 1,6% al 1,8%, impulsada por las subas vinculadas a los alquileres y servicios culturales, apenas compensados por la caída en expensas (por el retiro del adicional del 20% incluido en junio según expediente EX-2024-142739268-APN-DGDYD#JGM). Los Estacionales se incrementaron 4,5% por el avance de las verduras, paquetes turísticos y servicios de alojamiento; mientras que los precios Regulados cedieron del 2,3% al 2,1% tras las por los incrementos en Transporte público, Gastos de prepagas y Electricidad.

Entre los rubros, se distinguió un avance de 2% de los alimentos y bebidas no alcohólicas desde el 1,3%, influido por el incremento de verduras, productos lácteos, y Pan y cereales.

-Una familia tipo necesitó casi $1.565.000 para no ser pobre
El dato más visible del informe publicado este jueves por el INDEC es contundente: una familia de cuatro integrantes necesitó $1.564.715,90 en julio para superar la línea de pobreza. El umbral aumentó 2,2% respecto de junio, acumuló una suba de 19,6% desde diciembre y avanzó 36,1% en términos interanuales. Pero detrás de esos porcentajes hay una dinámica más compleja: el costo de la canasta básica total continúa aumentando, aunque lo hace a un ritmo mensual considerablemente menor que al comienzo del año.

La comparación mensual permite observar con mayor claridad esa desaceleración. La Canasta Básica Total para el hogar de referencia aumentó 3,9% en enero, 2,7% en febrero, 2,6% en marzo, 2,5% en abril, 2% en mayo, 2,2% en junio y 2,2% en julio. El movimiento es relevante: el incremento mensual se redujo casi a la mitad respecto de enero, pero el menor ritmo de crecimiento no significó una reducción del costo de la canasta. En términos nominales, el umbral siguió subiendo todos los meses.

El resultado acumulado muestra la otra cara de esa desaceleración. Entre enero y julio, el costo necesario para que ese hogar supere la línea de pobreza pasó de $1.430.735,12 a $1.564.715,90. Son $133.980,78 adicionales en seis meses, equivalentes a un aumento de aproximadamente 9,4% desde enero. La cifra permite dimensionar que una desaceleración de la variación mensual no implica necesariamente una mejora inmediata del poder adquisitivo: el nivel de precios alcanzado permanece incorporado en la nueva base.
(Con información de Á y Economis)
