La inflación del pasado mes de abril, marcó su primera desaceleración en diez meses y se ubicó en el 2,6%, en línea con lo esperado por el mercado, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La mayor suba la registró Transporte, que se aceleró al 4,4%, producto del aumento en combustibles. Cabe destacar que los precios de la nafta estuvieron congelados por decisión de YPF.

En el primer cuatrimestre del año, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un alza de 12,3% y ya se consumió el total de la meta del Gobierno incluida en el Presupuesto 2026 (10,1%). A nivel interanual, bajó al 32,4% y marcó su segundo recorte al hilo.

En tanto, las variaciones mensuales de la Canasta Básica Alimentaria y de la Canasta Básica Total fueron de 1,1% y 2,5%, respectivamente.

«En marzo hubo varios shocks puntuales que se diluyeron este mes. Lo que más ayudó fue la estabilización del precio de la carne. Tampoco estuvo el efecto de la educación (pasó del 12,1% al 4,4%). Pero, lo que siguió siendo alto fue el impacto de los combustibles, aunque eso se explica enteramente por el efecto arrastre que quedaba de marzo», analizó Alejandro Giaccoia, economista de Econviews.

En esa línea, el economista Gonzalo Carrera añadió que, «la inflación hace 18 meses que está en un promedio de 2,5%, aunque hay meses que estuvo por encima producto de la suba de la carne y meses que estás por debajo producto de la de la baja de carne».

«No se puede obviar esto porque sino cada movimiento de corto plazo es una aceleración muy brusca o una baja muy brusca. Pero el resto de los precios viene mostrando una inercia muy alta pese que el Gobierno está logrando anclar el tipo de cambio desde noviembre. Esto implica que el resto de los bienes no está logrando bajar. Lo mismo pasa con los Servicios que también siguen arriba del 2% hace muchos meses», explicó.

-Inflación de abril: los regulados avanzaron casi 5%

A nivel de las categorías, los precios Regulados continúan impulsando la inflación con una variación del 4,7%, debido al aumento de transporte y electricidad; mientras que los Estacionales no sufrieron, ya que las subas vinculadas al cambio de temporada en indumentaria, fueron compensadas con las caídas en los precios de turismo y frutas. El IPC núcleo se desaceleró del 3,2% al 2,3% producto del aumento en Alquiler de la vivienda y gastos conexos y en Restaurantes y comidas fuera del hogar.

En el Gran Buenos Aires, la mayor incidencia mensual estuvo en la división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles producto del aumento en alquileres y en electricidad, según Decreto 943/2025 y Res. 197 y 198. En el Noreste, Noroeste y Pampeana tuvo más peso el aumento en Alimentos y bebidas no alcohólicas. Finalmente, en Cuyo y Patagonia tuvo mayor incidencia Transporte. Por su parte, “en el NEA, el índice inflacionario cerró en 2.7%, la segunda más alta del país”.

«Si bien la inflación del primer trimestre fue compleja, las subas se explicaron en gran medida por factores puntuales y no tanto cuestiones estructurales. Con un tipo de cambio estable en la zona de los $1350-$1400 y una demanda que no termina de responder, en un contexto de crecimiento heterogéneo y con salarios aún en niveles previos al 2023, las condiciones para que la inflación volviera al sendero descendente estaban dadas», cerró Bisang.

-Una familia tipo necesita $1.469.768 por mes para no ser pobre

En detalle, la Canasta Básica Total (CBT) se encareció 2,5% en el cuarto mes del año, llegando así a un valor de 1.469.768 pesos. Ese monto determina cuánto debe gastar una familia tipo (una pareja y dos hijos), para cubrir el 100% de sus necesidades básicas. Si un hogar tiene ingresos mensuales por debajo de ese valor, es técnicamente considerada “pobre”.

(Fuente: Á)

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