Unión por la Patria consiguió respaldos de distintos bloques y evitó que Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla ocupen su lugar en la Suprema Corte de Justicia.
Por Fernando Brovelli
El decreto de Javier Milei que designó a Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla como miembros de la Corte Suprema empujó a una votación en el Senado para tomar definiciones que todavía son susceptibles a intervención judicial. Las coincidencias entre el peronismo y el PRO, además de aportes de la UCR y de exlibertarios, posibilitaron el rechazo de ambos pliegos y podrían dejar vacantes dos lugares en el máximo tribunal nacional.
La designación de Lijo contó con el respaldo de 27 senadores, el rechazo de 43 y la abstención de 1 (del libertario Juan Carlos Pagotto). Por su parte, la votación de Manuel García-Mansilla resultó 20 a favor y 51 en contra. La chubutense Edith Terenzi (Las Provincias Unidas) fue la única ausente. Ambos necesitaban dos tercios del recinto, por lo que no fueron ratificados por la Cámara alta.
Pablo Blanco (UCR) fue el primero en dar quórum, anticipando su rechazo a los dos jueces junto con su compañero de bancada, Martín Lousteau. Dentro del PRO respaldaron esta postura, Alfredo De Ángeli, Victoria Huala y Guadalupe Tagliaferri; además del oficialista desterrado Francisco Paoltroni. El principal número lo aportó Unión por la Patria, con 33 de sus 34 senadores, con excepción de la jujeña Carolina Moisés -que forma parte del desprendimiento peronista de Convicción Federal-, la única legisladora que en su discurso adelantó su apoyo al pliego de Ariel Lijo.
El caso de Manuel García-Mansilla tuvo mayores respaldos en el recinto e incluso con el rechazo del Senado se desconoce su futuro como miembro de la Corte Suprema, dado que los demás jueces ya le tomaron juramento.
Aquí colisionan dos corrientes constitucionalistas: una de ellas sostiene que como ya fue designado en comisión, solo podría ser desplazado de su lugar a través de un juicio político, mientras que otra asegura que con el rechazo del Senado, deja de ser juez automáticamente.
A pesar de la holgura de la votación, el rechazo no estuvo asegurado hasta el inicio de la sesión. Es por eso que José Mayans, titular de Unión por la Patria, convocó a una reunión de bloque durante el feriado del 2 de abril para esclarecer la postura de sus compañeros.
Hubo intentos de último momento del oficialismo para evitar la aprobación. Primero fue Santiago Caputo, quien el martes convocó a Casa Rosada al presidente de la bancada de la Unión Cívica Radical, el correntino Eduardo Vischi, para pedirle -sin éxito- un período de gracia de dos semanas para continuar con las negociaciones. Luego fue el titular del bloque de La Libertad Avanza, el jujeño Ezequiel Atauche, que arremetió con otra alternativa: que el presidente provisional del Senado, el puntano Bartolomé Abdala, decrete suspender la sesión. Hubo risas desde el peronismo ante la posible receta.
-Senado debate pliegos de jueces
La primera oradora del debate por los pliegos de los jueces de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla fue la porteña Guadalupe Tagliaferri (PRO). «Las normas no están bien que la rompa un Gobierno sí y el otro no», dijo y pidió que «para algunas cosas puedo entender el contorsionismo moral, pero para violentar la Constitución nacional no, tiene que haber un límite». «Los dos candidatos aceptaron ir por la banquina de la Constitución, siendo que tienen que defenderla«, concluyó y anticipó su voto negativo.
Minutos después, el pampeano Daniel Bensusán (Unión por la Patria) también remarcó que «nosotros tenemos la responsabilidad desde el Senado de evitar los abusos de poder del Ejecutivo nacional, en este caso de Javier Milei». «Acá tenemos que tomar el compromiso entre todos los bloques de que no le vamos a prestar acuerdo a ningún postulante que mande el Poder Ejecutivo nacional que previamente haya aceptado el cargo por comisión», anheló y concluyó diciendo que «si hoy este Senado rechaza los pliegos de Ariel Lijo y de Manuel García-Mansilla está rechazando el decreto que los designó».
Como representante del apoyo a uno de los jueces estuvo la cordobesa Carmen Álvarez Rivero (PRO), que consideró que «esta sesión especial tiene un solo objetivo: desgastar al Gobierno del presidente Milei». «Las candidaturas se evalúan por la idoneidad del candidato», solicitó y diferenció a García-Mansilla de Lijo, quien «no merece ni un gramo de mi confianza en nada. Esta votación no es un tema técnico, […] esta es una votación política porque se juega el futuro de la Justicia argentina».
A la hora de tomar la palabra, el porteño Martín Lousteau (UCR) apuntó que «tenemos jueces de la Corte Suprema en período de prueba. Si hacen lo que el Gobierno quieren continúan, sino los pueden cambiar por otro juez con otro decreto. ¿Eso da un Poder Judicial independiente?». «Esto no es solo en contra de los pliegos, sino del mecanismo del decreto de nombrar a los jueces en comisión. Y para que García-Mansilla se vaya a su casa», cerró. “Nos guste o no, García-Mansilla ya es juez de la Corte”, contrastó después el cordobés Luis Juez (PRO).
(Con información de Á)