El legislador Miguel Núñez, expulsado del PRO, fue denunciado por el secretario de Gobierno municipal, Aníbal Luján Fariña. El funcionario asegura que Núñez lo increpó frente a su casa, lo amenazó de muerte y lo empujó, todo a la vista de su familia y vecinos.
El clima político en Misiones volvió a teñirse de violencia e intolerancia. El secretario de Gobierno de Candelaria, Aníbal Luján Fariña, denunció al diputado provincial Miguel Núñez por amenazas de muerte y agresión física. El episodio ocurrió este miércoles 27 de agosto frente al domicilio del funcionario, cuando Núñez, con actitud intimidante, lo habría esperado para increparlo.
De acuerdo con la denuncia radicada en la Comisaría 3ª de Posadas, Núñez responsabilizó a Fariña por el retiro de un cartel político en la Ruta 12, a la altura del barrio Del Lago. Pese a que el funcionario explicó que la medida fue tomada por razones de seguridad vial en conjunto con la Policía, el legislador no aceptó la respuesta y, según el relato, estalló en furia.
“Te voy a hacer boleta a vos y a tu familia, te voy a buscar en la Municipalidad”, habría amenazado Núñez, antes de intentar ingresar al domicilio de Fariña. El secretario aseguró además que fue empujado en el pecho, lo que desencadenó la reacción de vecinos que presenciaron la escena y forzaron la retirada del diputado en un vehículo gris.
La gravedad del hecho no termina allí: un hijo de 14 años del funcionario fue testigo directo de la violencia verbal y física, lo que suma un componente aún más repudiable a la situación.
El documento policial, rubricado por Fariña y por el oficial Penayo Bruno Javier, deja asentada la denuncia y abre un nuevo frente de cuestionamientos hacia la figura de Núñez. No es un detalle menor que el legislador haya sido expulsado del PRO en mayo, acusado por su propio espacio de jugar a dos puntas en la política misionera al impulsar la lista “Por la Vida y los Valores”.
En Candelaria, el hecho no pasó desapercibido. La denuncia formaliza una situación que expone los límites cruzados por un legislador que ya arrastra un historial de rupturas y expulsiones. Y vuelve a instalar un debate urgente: la necesidad de que las instituciones dejen de tolerar la violencia como herramienta de presión política.
(Con información de MOL, Dólar Blue y RMM)