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El precio de la carne vacuna volvió a subir en Argentina, profundizando una situación marcada por la caída del consumo y falta de políticas de contención efectivas de Nación. Este aumento afecta sobre todo a los hogares de ingresos medios y bajos, para los que este alimento se vuelve cada vez más inaccesible.

En los primeros días de enero 2026, la carne registró un alza del 10%, que se suma al 25% que ya había experimentado el pollo, intensificando la presión sobre el poder adquisitivo y el costo de vida familiar, mientras las decisiones oficiales siguen priorizando las exportaciones por sobre el mercado interno.

Desde la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) señalaron que, pese a los aumentos, el consumo de carne por habitante continúa en niveles bajos e inferiores a los registros históricos. La entidad remarcó que esta caída refleja la pérdida del poder adquisitivo de las familias argentinas, frente a una inflación persistente que sigue erosionando los ingresos reales.

En los mostradores, el impacto es inmediato. Comerciantes del sector indicaron que el precio promedio del kilo de carne vacuna ronda los $14.000, aunque algunos cortes superan ampliamente ese valor. La suba consolida una escalada que restringe cada vez más el acceso a uno de los alimentos centrales de la dieta argentina.

En este escenario, el gobierno nacional confirmó la ampliación del cupo de exportación de carne vacuna a Estados Unidos, tras la firma de un acuerdo comercial bilateral. A partir de una decisión firmada por el presidente estadounidense Donald Trump, la cuota anual pasará de 20.000 a 100.000 toneladas, habilitando la salida de 80.000 toneladas adicionales.

Desde el PEN destacaron que esta medida permitiría generar ingresos cercanos a los 800 millones de dólares para el sector agroexportador, según informó el canciller Pablo Quirno. Sin embargo, distintos especialistas y referentes del sector advirtieron que el impulso a las ventas externas se produce en un contexto de precios internos en alza y consumo deprimido.

A las críticas se suman las advertencias de actores productivos que calificaron como “peligroso” el ingreso de carne estadounidense sin aranceles, contemplado en el acuerdo. Señalan que la falta de resguardos oficiales, podría generar mayor presión sobre la producción local y el mercado interno.

El aumento de la carne se inscribe además en un contexto de aceleración general de la canasta básica. Un informe de la consultora LCG indicó que los precios de alimentos y bebidas volvieron a mostrar subas en la primera semana de febrero. Según la economista Florencia Iragui, la inflación en lo que va de febrero, se ubicaría entre el 2,2% y el 2,3%, impulsada en gran parte por los precios regulados, entre ellos el gas, que registraría aumentos superiores al 15% tras la quita de subsidios.

(Fuente: PE)

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